José Luis Perales da sorpresa a una fan

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Los directores de programas de entretenimiento en televisión y sobre todo los guionistas, se devanan los sesos para “alimentar” diariamente a esa máquina que viene a ser la pantalla y ofrecer a la audiencia toda clase de supuestas novedades, ocurrencias, apariciones más o menos originales, con el objetivo precisamente de sorprender. Y hace unos días los de El Hormiguero, en Antena 3, que han dado desde luego siempre muestras de buen humor, decidieron presentar ante sus seguidores un José Luis Perales absolutamente distinto en cuanto a físico se entiende. Y urdieron una historia emotiva, que ha dado lugar a la divulgación posterior de tales imágenes a través de las tan traídas y llevadas redes sociales.

 

Como quiera que desde hace vayan ustedes a saber cuánto tiempo se viene sosteniendo que la música puede paliar el dolor, la angustia, la tristeza acaso de algunos enfermos, los responsables de El Hormiguero dieron en disfrazar al cantautor conquense con la cabeza absolutamente vendada, embutido en una bata de hospital, entrando en una habitación donde ya estaba instalada una enferma. Tras los saludos de rigor, el recién llegado, sin identificarse claro está, dijo estar allí por culpa de unas graves quemaduras. ¡Gravísimas, diría uno, viéndolo con tanta venda, que sólo dejaba traslucir, sin tapar, los ojos y la boca! Por su parte, su compañera dijo encontrarse allí para someterse a unas pruebas “porque tengo los huesos muy mal”. En el diálogo que sostuvieron, la señora, que dijo llamarse Isabel, confesó a su vecino de cama que a los treinta y siete años le fue extirpado un pecho al serle diagnosticado un cáncer. En tan delicada situación, la ayudó mucho escuchar canciones de José Luis Perales. Y que desde entonces, la audición de sus baladas siempre la han acompañado para superar sobre todo los malos momentos. A todo ello, ese irreconocible vecino de habitación iba susurrando estribillos, por ejemplo, de “Un velero llamado libertad”, dándole a entender a Isabel que él era también un fan del susodicho cantante. “Lo escucho mucho”, decía él. Y ella: “Me sé casi todas sus canciones”.

Total, para no hacer largo este relato: ambos pacientes acabaron cantando a dúo estrofas de “Y ¿cómo es?”, la canción preferida de Isabel, mientras poco a poco, como si fuera un número de striptease, pero sólo de cabeza, el paciente que dijo haber sido objeto de penosas quemaduras, fue quitándose las vendas, lentamente, hasta mostrar su identidad. Isabel pegó un grito, emocionada. ¡Era José Luis Perales, su ídolo! ¡En persona! Que la abrazaba entusiasmado.

Broma o no, -que en estos asuntos hay que ir con cautela y sobre todo mucho respeto- el episodio resultó ser imaginativo. Me he enterado que fue la hija de la susodicha Isabel quien sugirió ese número a los de El Hormiguero. Sea o no idea de esa hija o solamente de los del programa de Antena 3, pasamos unos minutos expectantes hasta averiguar quién era aquel hombre vendadísimo. Hicimos una pequeña averiguación para saber en qué hospital se habían filmado dichas imágenes. Y resultaron haberse tomado en una clínica madrileña que responde al nombre de Vermont, especializada en ortodoncia. Pero también en fisioterapia, lo que justificaría lo de los dolores óseos de la paciente Isabel. Para las supuestas quemaduras de José Luis Perales desde luego le hubiera convenido más acudir a un Centro de Quemados, que yo conozco en el barrio de Argüelles, me parece que de la Cruz Roja.

Por lo demás, mi buen amigo José Luis Perales está de promoción de su último disco Calma, con el que ha reaparecido después de unas cuantas temporadas en el dique seco, alejado de los estudios de grabación. La filmación de la clínica debió realizarse a finales de septiembre, puesto que el 1 de este mes de octubre el cantante inició en tierras americanas una gira que lo llevará a distintos escenarios de Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador, Colombia, países donde es muy apreciado; probablemente más que en España (donde las nuevas generaciones prefieren el rap o algo más fuerte que las dulces baladas del de Cuenca) para concluirla en Nueva York. Luego, a principios del nuevo año tiene contratadas galas en Bilbao y Barcelona. Y ¿cómo es él, José Luis Perales, lejos de los escenarios, en la distancia corta? Pues yo, que lo conocí cuando empezaba, en los primeros años 70 y componía para Karina y otros artistas, firmando con el seudónimo Alex Sauce, antes de decidirse a interpretar él sus temas; que lo seguí cuando fue triunfando después de muchas horas de trabajo; que me invitó a su boda con Manuela, la mujer de su vida, en Cuenca; que tiene una producción discográfica elevada, con más de medio millar de composiciones gracias a su caletre, a su talento, les digo que es un tipo estupendo, lleno de sencillez, quien a la chita callando, de verdad, ha apoyado causas benéficas, a favor sobre todo de niños enfermos y desvalidos. ¡Que te vaya bien en las Américas, José Luis!